Oasis
Mesa y López.
Cripzy Romero.
¿Alguna vez has visto un espejismo? Imagina lo que siente ver el manantial mas hermoso cuando la sed es insaciable, sabiendo que si intentas alcanzarlo se desvanecerá entre tus manos...
En frente del Corte Ingles al este de la avenida Mesa y López.
Todos son hombres, la mayoría sobrepasan los 40, el tiene unos 30.
Son como las once de la noche y el grupo recoge los instrumentos para irse, algunos al bar otros a casa.
Caminaré hacia donde me lleve la noche y como todas las noches eventualmente llegaré a mi destino, nadie y sobre todo ni yo mismo; pensó que llegaría a tantas noches.
Hace días que le veo pasar, me fije desde mi sitio, su perfil no ha cambiado. Va rápido; en ocasiones parece enfadada. Le sigo con la mirada, viéndome varias veces tentado a dejar la guitarra y seguirla, pero no he tenido el valor y me temo que no tendría las fuerzas. Suele aparecer al anochecer, en ocasiones pasea, otras parece no saber a donde va.
Mientras venía de camino, al mirar un escaparate me pareció verla, pero solo era un maniquí, quizá me este volviendo loco quizá mis adentros me recuerden que algo no anda bien.
Camino calle arriba lentamente, los comercios comienzan a cerrar, las luces se apagan poco a poco, llevo la guitarra a cuestas como todas las noches, ella no se irá...
No puedo sacarla de mi cabeza, quizá mañana la detenga, no se si me atreveré.
A veces parece triste, otras enojada, no la he visto sonreír, es curioso como extraño su sonrisa.
Mi mente divaga hacia los viejos tiempos, aquellos en los que solíamos sonreír de tan solo encontrar nuestras miradas, cuando el calor que expedían nuestros cuerpos en el invierno era suficiente, cuando llevábamos siempre un te amo a flor de labio, cuando no le tenia miedo a mis latidos porque solo significaron que amaba.
En el mismo lugar, son como 8, menos que la vez anterior, rondan los 60, él tendrá 50.
Hoy el grupo ha accedido a cambiar la melodía de pronto cuando aparezca, la veré venir y les daré la señal. Puede que así me note, que mire en mi dirección y encuentre reconocimiento esta vez en su mirada. A lo mejor si escucha nuestra canción, de aquella Noche Fría, se rompa el hechizo que nos separa. ¿Encontrara que mi voz ha cambiado? ¿Que mi aspecto no es el de antes? Pero si me mira, mi jornada sera mas corta esta noche y puede que me deje pasear junto a ella, escuchar sus penas, planificar vernos mas allá...
Él tiene 26.
Los adoquines recogen el ruido que podrían hacer su pasos y yo quisiera ser la acera para sentirla, escucharla sostener su peso.
Hoy, de camino hacia la casa me pareció verla otra vez. Caminaba con prisa unos pasos frente a mi, es tarde y la esquina es oscura, al doblar ya no estaba allí. No se que habría pasado esta vez, si hubiese intentado alcanzarla, asirla por el brazo, tomarla entre los míos y besarla y si no me quiere o peor y si otra vez no esta ahí.
38.
La otra tarde parecía que me observaba, se que miraba en mi dirección pero aun así su mirada lograba traspasarme como si justo tras de mi hubiera algo aun más importante, aunque solo había una pared era como si incluso pudiera ver mas allá.
Como es posible.
Como puede hacerlo.
Porque la terrible indiferencia.
Le grité.
Su respuesta fue nula, sin sonrisas, su gesto fue el de mover la cabeza a un lado y continuar mirando a través de mi hasta hacerme desaparecer.
Mis amigos me dicen que es un río demasiado grande para ser salmón, que no hablo de otra cosa, ha pasado tanto tiempo y no puedo dejar de pensar en ella.
Continua diariamente, paseando frente a nuestro grupo, se que todo el mundo pasa por aquí, pero ella pasa cada día a la misma hora aunque mis compañeros digan no notarla.
Yo cada día en vez de amarla menos, la amo más, mi guitarra se lo cuenta de manera distinta cada vez. Aún si pareciera que en realidad ella no esta ahí. Mi amor es la tortura y el bálsamo a la vez.
42.
Hoy pasé por la heladería y he pedido una vez más su sabor favorito, aunque a mi no me gusta, cuanto quisiera compartirlo con ella, hablar, reír juntos, como lo hice cuando era un niño y no temía que se fuera.
Lo supe desde el día que nos conocimos, sabia que mi vida de ahí en adelante no seria la misma, tenia 14 años y estaba a solas en mi habitación al llegar del hospital, cuando la note por primera vez. Se convirtió en mi todo, me acompañaba a todas partes, era objeto del deseo, el placer y mi psicosis a la vez. Con el pasar de los años ambos crecimos, yo siempre más que ella, ¡Dios! siempre ha sido hermosa y para mi sus ojos brillan más fuerte que el sol. Ha estado a mi lado incluso cuando está lejos, me incita, me provoca, me cuida y siempre esta ahí a mi lado.
En este lugar, el tiempo es irrelevante, la gente que pasa parecen celajes o será que solo tengo tiempo para ella...
Esta noche caminare en la misma dirección, ella caminará conmigo y yo no podre hacer nada al respecto, y mañana la veré otra vez y nadie mas lo hará como todos los días de todos los años desde que apareció en mi vida y calmó mis pesares y mi soledad, no me importa lo que piensen los demás, ella salió de mi necesidad y la cubre, prefiero quedarme en este mundo, en la calle donde vive ella, aunque tenga que mirarla desde lejos, ella es parte de mi y yo soy ella, prefiero eso a la alternativa de arena...

Preciso Cripzy, una historia triste, de melodía melancólica.
ResponderEliminarEs de esas que podrían pasar todos los días, me ha gustado mucho.
Enhorabuena.
Es muy interpretativo tu relato Cripzy, me gusta mucho, muy profundo, en cada relectura encuentras nuevos detalles.
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