sábado, 30 de enero de 2010

Haciendo Compañia, Cristy G. Acosta



Cristy G. Acosta
Haciendo Compañia

Cristy G. Acosta
Hospital Doctor Negrin

No se porque, pero entré.
Hacia unos veinte años que no le veía. El porque, muy sencillo. Los caminos de la vida a veces se cruzan tanto, que acaban separándose, y así fue.


Me senté a su lado. Su rostro tenía cierta palidez y su respiración la marcaba el sonido del aparato que le controlaba. Le miré. Recordé aquellos ojos tan penetrantes que tenía, aunque ahora estaban cerrados.


En ese momento, mi mente volvió a dar marcha atrás en el tiempo. Recordé aquellas tardes en la cafetería. Hablando de que la vida es una basura, de que a pesar de todo siempre estaríamos juntos, de nuestros planes. Tantas cosas que quedaron en nada. De aquel grupo, de aquellos amigos de los que ahora ya no sé nada. Y de repente, vengo al hospital a un examen rutinario de ginecología, y al pasar por aquí, le vi. Aquella puerta entreabierta. Parecía que me estaba llamando, pero no había nadie. Algo, no sé el que, me obligó a entrar. Y allí estaba, tan inmóvil, tanta palidez en su rostro.


Y después de eso, no pude evitarlo, tenía que estar a su lado.

Cada día volvía a recordar pequeñas escenas pasadas de nuestra amistad, nuestra relación. Me ayudó tanto y yo fallé a nuestra promesa. Bueno, todos fallamos... A veces, yo escuchaba canciones, como la típica de Amaral o la del Canto del Loco, y me acordaba de ellos. Me acordaba tanto... De aquellas promesas de que siempre estaríamos todos unidos, de aquellas fiestas, aquellos“cafeles” por la tarde, aquel verano...

¿Qué decir de ese verano? Que fue increíble. Nunca lo podré olvidar, y eso que no paramos de currar ninguno... Resumiendo, increíble. Siempre me acordaré de todo, fueron muchas cosas.


Pero los caminos de la vida vienen a dar a lugares que desconocemos.


Aquel día estaba mejor. Seguía con los ojos cerrados pero su rostro tenía otro color. Más color. Ese mismo día pasó por allí un médico que me explicó un poco la situación. Por lo visto, desde que había llegado allí, no había tenido visitas, yo era la primera. Le miré y sonreí, porque no era raro... Siempre había sido así. Nunca había querido dar problemas o, como él decía, preocupar a nadie. Y lo cumplió hasta el último momento. Aunque, en cambio, siempre estaba ahí para todo y eso le hacía tan especial.


Según el facultativo estaba en sus últimos días, un cáncer se lo estaba llevando. No pude evitar llorar. Aunque desde que yo iba a visitarle, había estabilizado su estado, sorprendiendo hasta el médico. Y en fin, a pesar de la tristeza, me alegré y no pude evitar sonreír un poco.


Pasaron los días, las semanas y los meses. Todo seguía igual. Cada vez que yo iba por allí le hablaba, le contaba mis cosas, le leía el periódico. A pesar de que no recibí respuesta alguna, notaba que me escuchaba. Incluso  para mí que alguna vez sonrió.


Y casi sin darnos cuenta, llegamos al año.


Ese día, no se la razón, me sentí feliz. No por su situación, sino más bien porque hoy hace un año que nos volvíamos a encontrar. Hacía un año que mi vida había cambiado, que mi vida volvía a tener cierto sentido. Que por fin aprendí a amar. No de una forma "normal" como en las típicas pelis de amor, sino de verdad. Lo sentía. A pesar de que la otra persona no mostraba ni el más mínimo argumento para corroborar mi teoría, pero algo me decía que sentía lo mismo que yo.


Esta tarde pasó.


El tic tac que llenaba la habitación de esa melodía tan desagradable pero que me gustaba porque era lo que me indicaba que aún lo mantenía en vida, se paró. Le miré sin creer lo que había pasado. De repente, un dolor inmenso me cubrió todo el cuerpo y un fuente llanto salió de mis pulmones. No me lo podía creer. Ya no estaba allí conmigo. Cuando le di mi mano, noté como se iba de mi lado. Su alma salió disparada a quién sabe donde. Eso sí, antes de irse pasó por mi corazón y lo marcó. Sentí como de alguno forma u otra me estaba dando las gracias.


Tienen razón cuando dicen que "no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde", y yo hasta ese momento, hasta ese último año, no hubiera imaginado jamás cuanta razón había en esas palabras.

4 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
  3. Excelente relato. Hace un mes no lo habría comprendido del todo, pero recientemente me ha pasado algo parecido y me hace apreciar el relato de una mejor manera. Nice!!

    ResponderEliminar
  4. Relato interesante de una época y una manera de vivirla. A los "sweet caroline".
    Me gusta.

    ResponderEliminar