Solo es un cambio.
Guanarteme.
Miguel Alejandro Castro Sánchez.
Odiaba aquella zona. La odiaba. Esa encrucijada enrevesada y perdida de la ciudad, comprendida entre Las Arenas y el Mc Donalds de las ramblas de Mesa y López, ese pedazo urbano, Guanarteme y Madera y Corcho. Para mí ese sitio solo significaba llegar tarde a casa. Era una innecesaria extensión de Mesa, no había nada en ella que valiera la pena. Nada excepto metros y metros que recorrer, metros carentes de motivación visual alguna. Era tierra de nadie, como la frontera entre México y EEUU, o como los molestos Baldíos del WOW.
Y sin embargo últimamente tenía que recorrerme ese aburrido lugar constantemente. Y todo por ella. Alma se llamaba. Hacía poco que había iniciado algo con ella. No era una relación formal, nada serio, muy al estilo adolescente. El caso es que su casa se encontraba allí, en esa maldita zona. No podía estar cerca del Estadio, como la de Samuel; o encarando la playa, como la de Javi. No, en Guanarteme, anexo a los viejos edificios rosa erosionado de Madera y Corcho. Siempre quedábamos en su casa, lo cual significaba desplazarse una y otra vez allí. Pero bueno, me dije, un par de visitas a su casa no iban a matarme. Y así podría haber sido.
Pero no lo fue, porque el destino quiso que Dilmun Gates, uno de mis grupos de música, decidiera dejar el local de ensayos de siempre para mudarse a uno que había en Madera y Corcho, en esos edificios rosas horrendos que había al lado de casa de Alma, al lado de una perturbante iglesia coreana. Esto hizo que a las constantes visitas a casa de Alma se le sumara el tener que pasar todos los sábados por allí para ir a ensayar, lo cual produjo que llegado cierto momento me viera atrapado en esas agobiantes y enormes ramblas. No me cabía en la cabeza que demonios parecía querer ese lugar de mí.
Tampoco sabía que quería exactamente Alma conmigo. Habíamos decidido empezar algo más serio, pero aun así no las tenía todas conmigo. No sabía si realmente la quería, ni en que iba a acabar todo. No se si veía mi futuro ligado al suyo. Así que casi sin fe me dedicaba a pasear por aquellas ramblas. Hasta que un día me invita a merendar en el Gelizia.
El Gelizia, casi ni recordaba aquel lugar. Había ido hacía mucho tiempo, pero no recordaba nada del lugar. Ella me aconseja que me pida un crepe, y yo lo hago, con dulce de leche y sirope de fresa. Estaba buenísimo, como para repetir. Y así lo hice, las tardes en el Gelizia se fueron repitiendo, hasta que un día me interesé por el local de al lado. Zumolandia se llamaba. Allí tenían el zumo de melón más rico de Las Palmas, pero sin duda lo mejor es el sándwich de cangrejo y aguacate. Y entre Gelizia y Zumolandia, pasaba todo mi tiempo en las ramblas con Alma. Y mientras más crepe, mas zumo de melón y más sándwich de cangrejo y aguacate se me apetecía, más se me apetecía estar a su lado.
Y me invita a pasar el día de navidad en casa de Samuel. Allí conozco a Irene, que había llegado de Italia, y que también vive en la misma zona que Alma, justo al lado de Maycor. Así que aprovechando que está de vuelta en Las Palmas vamos a su casa de vez en cuando a jugar a las cartas. Cada día que pasaba, miraba a Alma con otros ojos, más familiar, más cercana. Exactamente igual que a las ramblas. Aquel sitio ya no se me antojaba vacío y vulgar, me había echo a sus peculiaridades y había aprendido a ver sus escondidas virtudes. Y un día quedo con Samuel para ver un partido de champions, y como no habían bares libres lo vemos en uno de Guanarteme. Y en ese bar vemos como el Barça da un paso más en lo que sería su año dorado, en su conquista de la copa de campeones y en lo que sería uno de los días más memorables de mi vida. Y todo empezó allí, con ese partido, en ese bar.
Y es que parece que en esas ramblas empezaban todas las cosas nuevas de mi vida. Cada vez pasaba más tiempo en ellas. Mis visitas a casa de Alma se fueron haciendo más frecuentes, así como los paseos y meriendas. Un día vamos al Mercadona a hacer la compra para un botellón. Luego voy a casa de Jose, el guitarra de Dilmun, que vive en frente de Alma, y me paso un día con él haciendo letras para el grupo. Carla se muda al mismo edificio que Irene, y lo celebramos todos. Un paseo con ella, Javi y Jose (que es su novio). Quedamos todos los del grupo y nuestras novias para ir a ver a Mago de Oz. Y llega un día en que le digo a Alma que la quiero. Ya se lo había dicho antes mil veces, pero esta vez lo digo más seguro que nunca. Esta vez me convence incluso a mí. La quiero, la quiero de veras. Y también a Guanarteme, también Madera y Corcho, y me encanta esa zona, y me encanta merendar allí, y me encantan sus bares y sus churros, y las fotocopias de Maycor, y el Appletaiser que me tomo mientras alma bebe café en plantaciones, y el Hipercor al lado de su casa donde compra todo más barato, y la tienda de animales que tiene un cristal que casi no se ve y contra el que me metí una hostia impresionante, y la farmacia que siempre está abierta donde iba a comprar condones, y todo me parece genial. Todo esta bien con ellas, con las ramblas y con Alma, y descubro que he cambiado.
Cambiado de verdad. Me aterra pensarlo, pero es verdad. No soy para nada como era antes. Como cuando odiaba Guanarteme, como cuando aún pensaba en esa otra persona. Todo había cambiado entonces también, y había cambiado mal. Por eso me aterraba cambiar. Pero esta vez no. Esta vez era diferente, me encontraba más maduro, más estable, más… feliz, completo. Aquel maldito lugar me había hecho cambiar a mejor, igual que aquella maldita mujer. Y todo había pasado casi sin darme cuenta. Y entonces comprendí. Los cambios ocurren, es inevitable. Las costumbres se pierden, y esa chica a quien pensabas que nunca llegarías a querer de verdad te sorprende haciéndose un lugar en tu corazón. Y a fuerza de quererla, fui queriendo también a aquella zona. Y es que los cambios, como las personas, lo único que necesitan son un poco de tiempo…
Gracias Miguel!, me he encantado ver con tus ojos esta zona.
ResponderEliminarMuy bueno tío. Es un relato de una zona y una vida. Me gustó como lo enfocaste.
ResponderEliminarPor otro lado, parece tan real :P
Enhorabuena.